Halong Bay - Hue. 27 Junio 2015

Nuestra forma de despertar hoy no puede ser más curiosa. A las 5.30 am ha sonado nuestro despertador, puesto que a las 6 am nos esperaba el capitán del barco en la terraza del mismo para hacer tai chi. No hemos hecho tai chi en nuestra vida, y la primera vez que lo practicamos es a las 6 de la mañana....estamos locos!!

El tai chi es un arte marcial con aplicaciones terapéuticas originario del imperio chino, y cuya práctica está relacionada con la consecución de un mayor equilibrio físico y psíquico. Es una disciplina muy practicada en Vietnam. En primer lugar hemos practicado una serie de movimientos suaves, como en cámara lenta. A continuación solamente las mujeres han practicado con un abanico y con posterioridad los hombres hemos practicado la disciplina más bruta del tai chi...a ver quién es más macho y hace más flexiones y más fondos. Y como somos como somos y eso de quedar últimos no nos gusta a ninguno, creo que tendré agujetas hasta el 2020!!!

Ha sido un madrugón pero un madrugón interesante y divertido.

Tras la merecida ducha, después del ejercicio, hemos ido a recuperar fuerzas en nuestro desayuno buffet a base de revuelto de verduras, diversas frutas, zumo y café.


Sobre las 8 am nos hemos subido a los botes con dirección a la cueva Hang Sung Sot (cueva del Aturdimiento), La cueva Hang Sung Sot es famosa porque en su interior se encuentra una roca con forma de miembro viril, aunque también se encuentran formaciones con forma de budha, tortuga o la cola de un dragón. Los franceses llamaban a este lugar Isle de la Surprise. Está compuesta de 3 cámaras distintas (la famosa roca, se encuentra en la primera cámara de la cueva). El acceso a la cueva es subiendo 90 escalones ya que la cueva se encuentra a 25 m sobre el nivel del mar. Y las vistas al llegar arriba son espectaculares. Desde aquí se puede sacar una de las más famosas fotografías de la bahía.

Al finalizar la visita, volvemos al barco para tomar un pequeño aperitivo antes de partir hacia Hanói. Sopa de verduras, croquetas de patata y huevo, verduras a la plancha, pollo guisado con verduras, arroz blanco y noodles ha sido el "ligero" lunch. Si estamos en este barco una semana tienen que agrandar la puerta del camarote..


La salida es igual que la llegada a la terminal marítima, un auténtico caos. Gente por todos los lados, yendo viniendo...pero al igual que al llegar, lo que a nosotros nos parece un caos, es un caos totalmente ordenado para ellos. En todo momento saben quién eres y dónde estás, así que cuando lleguéis a la terminal, sentaros, tomaros el té frío que os darán y esperar pacientemente a que vengan a buscaros. Vienen, seguro.

Al cabo de 4 horas de viaje llegamos a Hanói. Lo primero es ir a nuestro hotel a recoger el equipaje que dejamos ayer en la consigna del hotel. La consigna es un hueco debajo de la escalera, justo al lado de la recepción donde estará tu maleta y otras 20 más.

Ya con la mochila al hombro, decidimos buscar un lugar donde cenar algo rápido antes de coger el autobús hacía Hue, próxima parada en nuestro viaje.

En un bar cercano al hotel, y donde ya cenamos alguna noche atrás, comemos una pizza y nos tomamos una cerveza. No tenemos mucho hambre, pero tenemos un viaje de 12 horas por delante, así que tendremos que comer algo.

Sobre las 18.30 pm llegamos a la oficina de the sinh tourist donde habíamos cogido los ticket del bus. A esta hora habíamos quedado que nos recogían para llevarnos a la estación de autobuses. Sobre las 18.45 pm allí no venía nadie a buscarnos, así que la chica de la oficina llama a alguien para comentarles que estábamos allí y que tenían que venir a buscarnos.

Esto es el inicio de toda una odisea, o pesadilla. La chica muy amable nos dice que enseguida vienen a recogernos y que estemos tranquilos porque la estación está a 10 minutos de allí. Pero si a nosotros no nos agobia la distancia, nos agobia que el autobús sale a las 19 pm...al rato de no venir nadie, la chica vuelve a llamar, y nos dice que tranquilos que enseguida vienen a buscarnos en moto para llevarnos. ¿Qué, en moto? pero ¿será una moto para cada uno? a lo que la muchacha responde riéndose que sí. Cuando ya dábamos por hecho que perdíamos el bus, aparece un tipo en UNA moto y nos dice que le sigamos que nos lleva hasta la estación. ¿Cómo?¿que sigamos a la moto, andando?

Echamos a correr detrás de la moto, seguros de no llegar a coger el bus. Al cabo de 5 minutos llegamos a una calle donde espera una minivan llena de gente, y el tipo nos dice que nos metamos allí. ¿Pero cómo? ¿no era un autobús el que nos llevaba a Hue? el conductor de la moto y el chofer de la minivan diciendo solamente Hue, Hue, Hue a grito pelado, nos dicen que sí, que nos metamos allí. Bueno, pues nada, sin saber a donde lleva ese minivan y sin saber que hacemos allí, subimos al minivan donde ya no había sitio y sentado encima de un australiano el furgón se pone en marcha a toda leche.

Al poco rato nos paran en mitad de una calle, en mitad de ninguna parte y nos dicen que esperemos allí, en mitad de la calle al autobús. Pero, ¿esto es la estación? ¿la mitad de una calle cualquiera? no dábamos crédito a la situación. Como imaginaréis, los nervios los teníamos disparados. Efectivamente, aquello era la parada del bus. Apoyadas sobre la pared de una tienda había varias sillas plegables para sentarse a esperar, y en el suelo de la calle, más gente como nosotros esperando el bus, y con la misma cara que ponen las vacas cuando ven pasar un tren...

Al cabo de un rato de nervios y estrés aparece el autobús, que al parecer iba con prisa, porque nos hacen subir a la carrera a él. Eso sí antes nos hacen descalzarnos y poner los zapatos en una bolsa.

Y pensaréis igual que pensábamos nosotros, que buena idea, un sleeping bus para hacer el traslado de Hanói a Hue. Te ahorras una noche de hotel, y no pierdes tiempo en el viaje ya que viajas por la noche. Todo ventajas. ERROR!!! este autobús no es un autobús normal, no. Es una máquina creada para torturar a los turistas !!! Dios que viaje. Estamos convencidos que hacemos el trayecto Hanói Hue andando y no sufrimos tanto. Que agonía de viaje.

Lo único que hemos sacado de positivo de este viaje ha sido que el billete nos ha costado 13 euros a cada uno. Pero viendo las consecuencias del mismo, caro, ha sido muy caro.

El concepto del autobús está genial. En lugar de butacas normales, son butacas que van tumbadas para que se pueda ir durmiendo, y hay tres filas. Hasta aquí bien. El problema viene si mides más de 1.20 m. Entonces ya tienes un problema y gordo. O vas todo el viaje doblado en posición fetal, tocando la barbilla en las rodillas, o te cortas las piernas. Esto lo dejan a elección del consumidor. La foto explica mejor lo que vives. La parte superior del asiento está bien, es cómoda, pero el problema viene en que las piernas las tienes que meter en una especie de ataúd (señalado con una flecha en la foto), y claro este ataúd tiene fondo y lo tocas con los pies. Además hay que tener en cuenta que en ese hueco, tienes que meter tus zapatos, y todo lo que subas al bus.

Imaginaros la comodidad con la que viajaba con mi 1.80 m de estatura. Al cabo de un rato de intentar ir doblado en el asiento sin poder descansar y agarrotado, decido que lo mejor será ir tumbado en mitad del pasillo. Esto que parecería una gran idea, no lo fue tanto, ya que el pasillo del autobús es más estrecho que mi cuerpo de ancho...vamos que tumbado iba, sí, pero tuve que ir todo el viaje de costado porque de lo contrario no cabía.

De repente, en mitad de la nada, el autobús se detienen y comienzan a subir vietnamitas al mismo. y les ponen unas colchonetas en el pasillo para que vayan tumbados. Nuestra intuición nos dice que esto lo hacen los chóferes de manera "ilegal" para sacarse un sobresueldo. Estamos seguros que les cobran bastante menos que a los turista pero les ofrecen ir tumbados en los pasillos. Esto claro, me trajo a mí una discusión con uno de los chóferes, porque el listo de él quería que yo fuese en mi sitio. Por supuesto yo me negué. Entonces intento que un vietnamita fuese en mi sitio. Como imaginaréis mi respuesta fue un amable, ni de coña! yo he pagado por el asiento y ahí van mis cosas, y como yo no quepo voy en el suelo. Así que así hasta Hue, 14 horas, tumbado en el suelo de un autobús, sin pegar ojo y pensando en el dineral que iba a dejar en el fisioterapeuta al llegar a casa.

Así que si os sirve como consejo, no elijáis un sleeping bus para viajar, ni el autobús nocturno tampoco !!! aunque sea algo más caro ir en tren, o recortar costes en otras cosas y viajar en avión doméstico. Vuestro cuerpo os lo agradecerá, y vuestro bolsillo a la larga también, porque la factura en relajantes musculares será altísima.

Hue. 28 Junio 2015

Después de pasar algo más de 14 horas metidos en el autobús, tumbado en el suelo y sin ir al baño (por razones higiénicas, ya que daba un poco asquete), por fin llegamos a Hue, ciudad del imperio Nguyen y patrimonio mundial.

Nada más bajar del autobús nos han abordado taxistas al más puro estilo piratas del Caribe para llevarnos al hotel. Después de la noche que hemos pasado no teníamos muchas ganas de discusiones, así que rápidamente nos hemos echado la mochila a la espalda y hemos comenzado a caminar en dirección al centro de la ciudad.

La estación de autobuses está a las afueras de la ciudad, al otro lado del río, pero andando no es tanto. Así que nosotros hemos optado por esta modalidad, a ver si estiramos un poco las piernas.
Claro, no es mucha distancia cuando aciertas a la primera con la dirección del hotel, porque cuando llevábamos unos 20 minutos andando, nos hemos dado cuenta que en Hue existen dos hoteles con el mismo nombre, y por supuesto, cuando hay un 50 % de posibilidades de error, en nosotros se convierten en un 100%. Así que nos ha costado algo más de lo previsto llegar al hotel. Son poco más de las 9 de la mañana y ya hace un calor insoportable.

En el hotel mientras esperábamos a hacer el check in nos han traído unos zumos para refrescarnos un poco. Y nos han sabido a gloria. Nuestra intención es dejar las mochilas rápidamente en la habitación e ir a desayunar algo para movernos por la ciudad, ya que la idea es partir mañana para Hoi An.

Mientras estábamos esperando la habitación, el hotel nos ha ofrecido la posibilidad de desayunar gratis ya que estaba sin hacer nuestra habitación. Desayuno Gratis!! claro que queremos desayunar, faltaría más. Así que antes de subir a la habitación damos buena cuenta de unos zumos, algo de fruta, una tortilla y un par de tostadas con un café.

Lo primero que hemos decidido hacer es darnos una buena ducha. Y después directamente nos hemos ido a ver laciudadela, corazón de la ciudad. Esta construcción cuenta con sólidos muros de 2 metros de ancho y alrededor de 10 km de largo, un foso de 30 m de ancho y 4 m de profundidad y 10 puertas de acceso.

La entrada no es cara, o sí, dependiendo de la importancia que se le dé al monumento, ya que por fuera está perfectamente conservado, pero por dentro...de eso tenemos que darle las gracias a los EE.UU. que durante la guerra con Vietnam pensaron que lo mejor para ganar la guerra era destruir esta maravilla cultural. Como decíamos, 6 euros la entrada. A nuestro parecer barata.

Dentro de la ciudadela hemos visitado el recinto imperial, que alberga la residencia del emperador, y los principales edificios oficiales en el interior de la ciudadela. Es una lástima que solamente quede una pequeña parte del original.

Es un poco lío visitar la ciudadela, ya que apenas hay indicaciones o carteles, con lo que en muchas ocasiones tienes problemas para situarte y saber donde estas exactamente. Aunque merece la pena perderse por aquí un rato. Lo normal, es que al entrar lo primero que veas sea la puerta Ngo Mon, que es la entrada principal del recinto imperial. Está situada justamente enfrente de la torre de la bandera. Se distingue con facilidad.

A continuación está el palacio Thai Hoa, donde se celebraban las recepciones oficiales. Se trata de un edificio  con un precioso techo de madera y recargadas columnas talladas. En su interior se puede ver el trono del emperador.

Justamente detrás del palacio están las salas de los mandarines. Estas salas se empleaban como oficinas para prepararse para las ceremonias del emperador.

Inmediatamente después está la sala de lectura del emperador, único edificio que sobrevivió a los bombardeos de la ciudad púrpura prohibida.

El siguiente edificio que se puede ver es el teatro real, hoy conservatorio nacional de música.

Una visita merecen los jardines de Co ha, en la esquina suroeste del recinto. Aunque en la actualidad están deteriorados sirven para hacerse una idea de su magnitud en tiempos mejores.

Siguiendo el itinerario veremos el lugar donde estaba el palacio Truong San, totalmente destruido durante la guerra. Gracias a todos esos presidentes estadounidenses por su contribución a la cultura. Que grandes fuisteis y que gran legado nos dejasteis.

La residencia dien Tho, corrió la misma suerte que el palacio Truong San. Una pena

El impresionante complejo Thai To Mieu ocupa la esquina suroeste y ha sido restaurado, así que casi todo lo que se ve, es más o menos reciente, el pabellón Hien Lam, el templo To Mieu, el templo Hung To Mieu.

y por último veremos los nueve cañones sagrados, justo al lado de la torre de la bandera, la más alta de todo Vietnam. Cada cañón mide 5 m de largo y pesan 10 toneladas.

Las guías aconsejan pasar medio día visitando el recinto, pero tal vez acuciados por la falta de tiempo en Hue, o tal vez agobiados por el calor asfixiante, nosotros hemos empleado una dos horas y media en visitarlo. Lo cierto es que tampoco hay tanto en pie como para emplear medio día.



El calor nos está pasando factura, hoy es posiblemente el día más caluroso de todos. Y sumado a la grandísima humedad, nos está dejando aplatanados. Así que decidimos tomarnos una cerveza para recuperar un poco. Justamente enfrente de la ciudadela, en la orilla opuesta del río hay varias terracitas, así que allí es donde nos tomaremos una. 
Cuando hemos ido a pagar, nos ha surgido la anécdota del día. En la carta figuraba que la cerveza costaba 8000 dongs y el camarero nos quería cobrar 10000. ¿Cómo que 10000? de eso nada, en la carta pone 8000. Pero el tipo nos dice sin ponerse colorado ni nada que ese precio es para las botellas y que nosotros estamos tomando una lata. No no perdona!!! estamos bebiendo lo que tú has puesto, no te pagamos más de 8000. Y aún insiste, el precio de la carta es para botella y estáis bebiendo una lata. Vamos a ver que no te estás enterando bien, o igual demasiado bien. En la carta solamente pone "Saigon beer 8000 dong" y no pone si botella o lata, nosotros hemos pedido una cerveza y tú has puesto una lata...pues lo dicho que no pagamos más de 8000.Finalmente y tras un tira y afloja, el tipo dice que vale que todo está bien y que 8000. Pero que se creía ¿que además de turistas éramos nuevos? ya sabíamos que intentan engañarte con los precios, pero que se lo curren un poco más...de todas maneras, es la primera vez que nos ha ocurrido algo similar desde que estamos en Vietnam. Que un jetas no empañe lo agradable que está siendo el resto de gente.

Tras este pequeño relajo a la orilla del río, nos ponemos en marcha al centro de la ciudad para comer algo, en un pequeño local recomendado en la guía, el mandarin cafe. Además de ser un pequeño local agradable para comer, es una agencias de viajes regentada por un fotógrafo. Aquí puedes conseguir todo tipo de tours, libros, mapas...para el viaje.

Nosotros aprovechamos para alquilar un par de bicis para recorrer la ciudad. La falta de tiempo aprieta. Nos aconsejan visitar la pagoda de Thien Mu. Está a solamente 4 km de la ciudad en una pequeña loma en la orilla del río de los perfumes. Esta pagoda es un símbolo en Hue tan importante como la ciudadela. Se trata de una torre octogonal de 21 m de altura y fue construida en 1844. Es un bonito paseo, sencillo de hacer. Lástima que como no hay ningún sitio donde poder candar las bicis hemos tenido que verla por separado, haciendo turnos para vigilar la bici.

A nuestra vuelta a la ciudad hemos decidido pasear con las bicis sin rumbo, ya que no teníamos tiempo suficiente para ir hasta las tumbas de los emperadores, conocemos en profundidad la ciudad, que la verdad no tiene demasiado para ver. Es una ciudad moderna con poco atractivo.

El día, no ha dado mucho más de si. Tras pasar por el hotel para darnos una ducha y refrescarnos un poco, ha sido un día extremadamente caluroso, hemos cenado algo en un local cercano al hotel. La cena no ha sido nada del otro mundo, normalita.

Después de apurar el último sorbo de nuestra cerveza, dando un pequeño paseo hemos ido hacia el hotel. Mañana tenemos que madrugar para coger el autobús que nos llevará hasta Hoi An. No tenemos claro que nos encontraremos porque nos ha costado 5 euros el billete y el hotel se encarga de llevarnos hasta la parada, así que...

Hue - Hoi An. 29 Junio 2015

La mañana no ha dado mucho de si, ya que prácticamente toda ella la hemos pasado metidos en un autobús viajando dirección Hoi An.

Sobre las 8 am han venido a recogernos al hotel para llevarnos a la parada de autobuses de Hue. Ayer cogimos el billete en el hotel por 5 euros, y además del trayecto Hue - Hoi An, nos incluía el traslado a la estación. No nos explicamos como aquí pueden ganar dinero.

No sé que nos ocurre con los autobuses en Vietnam, estamos gafados. Sí ayer tuve que venir tumbado en el suelo del sleeping bus, hoy he tenido que hacer todo el trayecto con el respaldo en posición de tumbado. Estaba roto y era imposible subirlo. Madre mía que suerte tenemos.

El viaje aunque no ha sido nada del otro mundo, un trayecto por carretera normal y corriente, ha sido ameno. Hemos coincidido con una pareja de gallegos y una chica madrileña, y hemos ido todo el viaje comentando nuestras experiencias en Vietnam. Ha sido agradable. Salvo el asiento, todo lo demás ha ido bien.



Sobre la 13 pm, cinco horas después hemos llegado a Hoi An. Desde la estación de autobuses hasta el centro de la ciudad es bastante sencillo ir, aunque nosotros llevábamos el mapa descargado en el móvil por si acaso. Aunque en Hoi An todo está cerca, es una ciudad muy pequeñita.

Nada más hacer el check in, hemos salido disparados a comer, parece que hoy tenemos hambre, así que tampoco hemos estado mucho rato buscando. Un restaurante cercano al hotel ha sido nuestra elección.

Hace bastante calor, así que lo primero que pedimos dos cervezas bien frías. Aquí no se qué pasa con la palabra "cold" pero es imposible que me entienda cuando pides una cerveza muy "cold". Con este calor es lo que mejor entra. Para acompañar a nuestra cerveza, pedimos un arroz con pescado y gambas. El mejor arroz que hemos comido desde que estamos en Vietnam, y como vamos cogiendo práctica con los palillos ha durado un visto y no visto. De segundo, unas alitas de pollo con salsa barbacoa.

Lo siguiente ha sido iniciar nuestra visita a la parte histórica de Hoi An. Esta es la ciudad más pintoresca de las que hemos visitado. Ha sido capaz de mantener una sugerente arquitectura y una localización privilegiada junto al río Thun Bon.

Al tratarse de una de las ciudades más visitadas de Vietnam, han conseguido mantener la ciudad antigua y todo su patrimonio cultural, como sus viejas casas de mercaderes japoneses, templos chinos y antiguos almacenes de té.

Gracias a la Unesco se han conservado más de 800 edificios históricos de la ciudad vieja. Gracias a la Unesco y a la entrada que tienes que pagar 120.000 dongs que te da acceso a diferentes edificios y templos. Únicamente te da acceso a cinco visitas culturales, museos, salas de reuniones, casas antiguas y templos. Pero la verdad es que si entras en cualquier espacio de estos y dices que no tienes entrada no plantean ningún problema en que la visites. Al menos a nosotros, que queríamos entrar en más de cinco sitios diferentes. Son 18 los lugares a visitar.

Uno de los lugares más visitados de la ciudad es el antiguo puente cubierto japonés, construido por la comunidad japonesa para poder comunicarse con los barrios chinos que estaban al otro lado del río. La entrada al puente es gratuita pero no para el pequeño templo que hay en su interior.

Otro de los lugares que hemos visitado es la sala de la congregación china de Fujian. Templo dedicado al culto de Thien Haun, deidad de la provincia china de Fujian.

Visitar una casa antigua es algo que no hay que perderse. La propietaria te ofrece una pequeña visitar por la casa y te cuenta brevemente su historia. Aunque después de la visita intentará que compres algo en su tienda de souvenirs.

El calor es insoportable, así que después de pasar un rato paseando por la parte vieja de la ciudad decidimos dar un paseo por la orilla del rio y sentarnos en una terraza a tomar una cerveza artesana y una coca cola. Por la cerveza hemos pagado 5000 dong!!! solo son 25 céntimos de euro!!!  que buena estaba.

Hoi An al atardecer tiene algo distinto al resto de las ciudades que hemos visitado. Es una ciudad de luz tenue pero a la vez colorida. Es preciosa. Además hoy da la casualidad que es la fiesta de la luz, donde la gente lanza cientos de velas de la suerte al rio, y las calles están llenas de farolillos encendidos, y de sus vendedoras. En cada rincón de la ciudad encontraras una vietnamita intentando venderte una vela por un dólar. Aquí en Vietnam todo vale un dólar. La estampa de la ciudad a la luz de estos farolillos es impresionante.

El calor no afloja, y aunque no tenemos muchas ganas de cenar, nos sentamos en una terraza en la orilla del rio a comer algo. Unos spaghettis con calamares y otros con carbonara acompañado de dos cervezas heladas harán que descansemos y recuperemos un poco las fuerzas.

Después de la agradable cena, damos un pequeño paseo por la parte antigua de Hoi An. Por primera vez desde que hemos llegado a Vietnam vemos cerrar tiendas, que sorpresa.

Mañana queremos madrugar un poco para hacer alguna excursión, así que tampoco alargamos mucho el paseo y pronto nos vamos para el hotel. A ver sí tenemos suerte y refresca un poco para poder dormir.

Hoi An - Isla Cham. 30 Junio 2015

La idea de hoy es ir a la Isla de Cham, por lo que nos hemos levantado pronto. Pero después de bajar a desayunar nos hemos dado cuenta que no lo suficientemente pronto. Para terminar todo lo que nos han servido deberíamos habernos levantado un par de horas antes y haber corrido una maratón para hacer hambre. Madre de dios !! Nos han servido tanto que han tenido que ponernos una mesa al lado para ir dejando las cosas.

Hemos iniciado con un café con leche condensada, una tortilla, tostadas con mantequilla y mermelada, ensalada verde, ensalada de tomate con pepino, una especie de pan tibetano, té, sopa de noodles con pollo, plátanos, sandía. Ha sido una lástima la cantidad de comida que hemos dejado en la mesa. Sí ya el hotel por si solo merecía ser recomendado por ubicación y precio, que os vamos a decir del desayuno, espectacular. Además del trato recibido que ha sido agradable y muy atento en todo momento.

Con el estómago bien lleno hemos ido a la isla de Cham. Primeramente en minivan hemos ido al pueblo de Bai Land, desde donde salen los barcos que te llevan hasta la isla de Cham. En realidad son una cuantas islas que conforman un archipiélago de aguas azules. La única isla habitada es Hon Lao. Hemos dedicado parte de la mañana a recorrer sus dos principales pueblos, Bai Lang donde hemos podido ver su mercado de pescado y Bai Huong tranquilo pueblo donde el tiempo se ha detenido y se respira tranquilidad en todas sus esquinas. Aunque esto se termina en cuanto llegas al templo budista Ong Ngu, lleno de bulliciosos turistas. Este curioso templo está dedicado a las ballenas que les ofrecían su protección en el mar.

Después de pasar un buen rato recorriendo esta pequeña isla y viendo que aún hoy se puede vivir sin electricidad y ser feliz cogemos de nuevo la lancha para ir a una calita no muy lejos del puerto de Bai Lang. Se trata de una tranquila cala de aguas azules cristalinas donde hemos pasado el resto de la mañana practicando snorkel.

El sitio está bien, pero para bañarse, ya que para hacer snorkel no merece mucho la pena desplazarse hasta aquí. Apenas se ven peces. Alguna que otra estrella de mar y pequeños corales sin demasiado interés. Pero el sitio es bonito.

Sobre las 13 pm hemos puesto fin a nuestro baño y nos hemos dirigido a una de las playas de la isla. Un sitio precioso, típico de postal de película. Playa larga, semidesértica, con las palmeras casi en la misma orilla...

En esta playa hemos comido en el único restaurante que hay. Un sitio muy normalito, sin ningún tipo de lujo, pero que se come muy bien. Una sopa de verduras, arroz, noodles, sepia, verdura, vieira, y cerdo ha sido lo que nos han servido. Si algo vamos a sacar en claro de nuestro viaje a Vietnam es que aquí no se pasa hambre. No hacemos nada más que comer.

Antes de coger de nuevo el barco que nos llevará de nuevo al continente, decidimos darnos un chapuzón en el tranquilo mar, para intentar mitigar un poco el asfixiante calor que vuelve a hacer hoy. Pero el agua está también calentorra, así que lo que es refrescarnos poco. Pero es una gozada bañarse en una playa así, sin apenas gente.

Al llegar de nuevo a Hoi An lo primero que hacemos es pasar por nuestro alojamiento para darnos una ducha y cambiarnos de ropa, para continuar con nuestro paseo por la parte vieja del pueblo. Ayer no tuvimos tiempo de visitar todos los sitios y aún nos queda parte del ticket, así que pasamos parte de la tarde recorriendo lugares y templos milenarios como han sido la pagoda  Phac hat diferentes casas antiguas hoy convertidas en tiendas, el templo Quan Cong y algunos sitios más que hemos ido descubriendo por el camino.

Pero como no podía ser menos también hemos tenido tiempo para tomarnos una cerveza tranquilamente con unas especies de  galletas locales hechas con coco. Un buen aperitivo si señor.

A la hora de la cena, hemos decidido darnos un homenaje. Está bien comer barato, de hecho está perfecto, pero hoy nos apetece ir a un sitio un poquito mejor a comer buen pescado. Así que después de buscar por el pueblo un local de este estilo nos decidimos por el Green Mango, un restaurante que en otros tiempos fue una casa señorial. Es un local precioso y tranquilo. Decidimos cenar en su balcón con vistas a la calle principal y con más ambiente de Hoi An. Para cenar pedimos unos rollitos vietnamitas frescos, hacia días que no comíamos y teníamos el mono, un arroz con pescado y frutos del mar, y por supuesto una buena y fresca Larue.

Con esta espectacular cena y un pequeño paseo al anochecer por la orilla del río, ponemos fin a otro interesante día en Vietnam. Lástima que ya empecemos con la cuenta atrás, porque este país está resultando increíble.

Hue - My Son - Ho Chi Minh. 1 Julio 2016

Hoy hemos tenido que madrugar bastante. Para las 5 de la mañana ya estábamos desayunando. Vamos a ir a ver las ruinas de My Son y para evitar los calores agobiantes es recomendable madrugar. A estas horas no pensábamos que íbamos a desayunar nada, ya que al tratarse de una casa particular no creíamos que tan pronto se levantase nadie para hacernos el desayuno, pero la dueña de la casa se ha pegado el madrugón padre para hacernos café. Desde luego que se están portando en este alojamiento.

Sobre las 5.30 ha venido una minivan a recogernos al hotel para llevarnos a las ruinas. Ayer a la tarde, reservamos la excursión en el propio hotel. No recuerdo el precio exactamente pero más o menos pagamos unos 4 dolares persona por el transporte y guía.

Pero antes de iniciar el viaje, hemos pasado por unos cuantos hoteles a recoger más gente. Ya con la minivan llena nos hemos puesto en marcha dirección las ruinas. Pero antes, hemos realizado una última parada para comprar en un puesto callejero arroz estilo Hoi An para desayunar. Se trata de un arroz blanco con una especie de tomate picante. Menos mal que en el hotel no hemos desayunado porque sí nos metemos el desayuno de ayer y ahora esto...

Tras un viaje de poco más de una horita, por fin llegamos a la jungla para ver las ruinas de My Son. Menos mal que hemos madrugado porque a estas horas ya hace calor. Estas ruinas son el yacimiento con más restos Cham de Vietnam. Antes de iniciar nuestra visita hemos tenido que pasar por el centro de visitantes a comprar nuestra entrada, 100.000 dong unos 4 euros.

La pena de estas ruinas es que llegaron mucho antes las tropas estadounidenses que nosotros, y fieles a su gran cultura, y sus conocimientos en arte, decidieron que lo mejor era bombardear todas las ruinas. Así que solamente podemos ver una pequeña parte de lo que realmente era este sitio, podremos ver unos 20 templos de los 68 que existieron. Una lástima. Gracias tío Sam.

Las ruinas de My son, en otra época fue el centro religioso más importante del reino Champa y se cree que pudo ser cementerio de sus monarcas. En la actualidad este sitio es patrimonio mundial de la UNESCO.

El santuario está dividido en grupos, en 10 exactamente llamados A,B.C,D,E,F,G,H,K. Las construcciones de My Son abarcan templos, torres, tumbas y estructuras de ladrillo rojizo que van enlazando las distintas edificaciones.

Los templos de My son tienen influencias Indias e Indonesias, apreciables particularmente en las esculturas en piedra con forma de diosas. Sin embargo las construcciones más llamativas son las torres Cham. Estas torres están divididas en 3 zonas: la base (representa la tierra), la parte central (representa el mundo espiritual) y la parte superior de la torre (representa el reino entre el cielo y la tierra).

El grupo arqueológico A de My Son contenía el grandioso templo dedicado al dios Sambhubhadresvara conocido como torre A1. Los únicos restos visibles de esta grandiosa torre son una pila de ladrillos rojos rodeados de matorrales.

Los grupos arqueológicos B, C y D de My Son son los grupos que presentan un mejor estado de conservación, estos templos y construcciones están situados en el centro del complejo de My Son y sirven para hacernos una idea de lo majestuoso de este lugar hace cientos de años.

Sin duda, la visita a My Son es una de las mejores cosas que podéis hacer en Vietnam.

La visita a las ruinas se puede demorar todo lo que quieras, aquí te puedes perder. Nosotros hemos estado unas tres horas, tiempo suficiente para ver lo más destacado e importante del complejo.

La vuelta a Hoi An en lugar de hacerla por carretera, hemos preferido hacerla por el río, a bordo de un pequeño barco. No tenemos muy claro si merece la pena hacerlo así o no. Es cierto que ves cosas distintas a las que puedes ver en un viaje por carretera, también es más relajado y es algo diferente. Pero también es cierto que es mucho más lento y no sabemos si el tiempo perdido merece la pena o no. Ya que se puede emplear en Hoi An. No queremos decir que no sea bonito, porque ha estado muy bien, pero en nuestro caso, que no tenemos mucho más tiempo, ya que hoy nos vamos a Ho Chi Minh, creemos que nos hemos equivocado. En cualquier caso, ha sido muy curioso, y nos ha dado la oportunidad de tener unas cuantas fotos buenas. Sobre todo en el embarcadero, donde hemos coincidido con un grupo de niños que estaban jugando al futbol, y han estado muy receptivos a las fotos.

Sobre las 10.30 am, hemos llegado a nuestro alojamiento, donde la dueña ya nos estaba esperando para darnos el desayuno. Madre mía, pero si en Hoi An no hacemos nada más que comer. El desayuno ha sido igual que ayer....es decir bueno, contundente y grande. Aunque nos da mucho coraje dejar las verduras y la ensalada sin probar. Somos muy reticentes a probar nada que no esté previamente cocinado. Una colitis puede arruinar unas bonitas vacaciones.

En el mismo alojamiento hemos alquilado una moto de 125cc. En principio en Vietnam los extranjeros no pueden conducir sin un permiso especial, permiso que no tenemos, pero aquí la policía es muy respetuosa con los turistas y casi nunca te paran. Así que nos hemos envalentonado y por 4 euros el día completo hemos cogido la moto. Eso sí, es la moto del tío de la chica que está en recepción. Así que ni seguro, ni gasolina. Aunque llenar medio depósito nos ha costado 1 euro más. Así que por 5 euros tendremos una moto todo el día. Eso sí, con casco.

Con nuestra flamante scooter nos ponemos dirección a la playa de An Bang, eso sí con alguna que otra dificultad en los semáforos y con algún problemilla para esquivar esas motos que vienen de frente en sentido contrario. Pero finalmente, sanos llegamos a la playa. Lo primero es buscar un aparcamiento. Todos son de pago. Nada caros, por un euro lo hemos dejado debajo de una sombrilla en un bar a unos 100 metros de la misma playa.

La playa de An Bang está a unos 3 km de la ciudad y se trata de una de las mejores playas de Vietnam. Se trata de un largo tramo de fina arena, y un enorme océano algo caliente, con un horizonte interminable. Y lo que es mejor, cuatro turistas. Vamos, idílica.

Nada más llegar a la playa, somos invadidos por un grupo de chicas que nos querían alquilar un par de hamacas y una sombrilla. El precio?? igual que en primera línea de La Concha, 15000 dong, no llega al euro. Pero pese a que el sol aprieta y fuerte, decidimos irnos algo más cerca de la orilla con el fin de tener vigiladas las mochilas.

Pese a que por las mañanas esta playa es un remanso de paz, por lo que cuentan a las tardes se llena de gente local. Y ya sabemos que los vietnamitas son bastante ruidosos.

Sobre la media tarde, y ya cansados de estar en el agua y de tomar el sol, damos por finalizada nuestra jornada playera. Pero antes de ir hacia el alojamiento, nos tomamos una cervecita bien fría en el chiringuito de la playa. Hemos estado descansando un buen rato, bajo una sombrilla tirados en los sofás, y solamente hemos pagado un euro por la cerveza. Viva Vietnam.

Sobre las 16 pm nos volvemos lentamente hacia Hoi An. Ya que tenemos que devolver la moto, ducharnos, cenar algo y marcharnos al aeropuerto. La gente del alojamiento se han portado de maravilla. Después de devolver la moto, nos han dejado una habitación para que nos podamos duchar tranquilamente y cambiarnos de ropa. Nos han tratado de lujo en este sitio. Sin duda, que si vuelvo algún día a Hoi An, volveré aquí.

Agotamos nuestros últimos momentos en Hoi An paseando por la parte vieja y buscando un sitio donde poder comer algo rápidamente antes de irnos para el aeropuerto, rumbo Ho Chi Minh.

Elegimos un restaurante con una terracita para poder tomar un par de sándwich de pollo con unas patatas fritas y un ice tea. Mientras estamos cenando recibimos un mail de la compañía aérea avisando que nuestro vuelo se retrasa una hora. Menos mal, que se retrasa, porque se llega a adelantar y tenemos problemas para llegar.

A las 18.30 pm hemos vuelto al alojamiento, donde hemos quedado con el chofer que hemos contratado para que nos lleve al aeropuerto de Danang. Vamos a llegar con una hora de adelanto, uff demasiado tiempo para un aeropuerto pequeño.

Finalmente sobre las 23.30 pm llegamos a Ho Chi Minh. Menos mal que nos está esperando un chofer del hotel porque el hotel está un poco escondido en un callejón en el centro de la ciudad y habría sido un poco complicado dar con él. En fin, que ya estamos en Ho Chi Minh dando los últimos coletazos a estas vacaciones.

Ho Chi Minh - Túneles de Cu Chi. 2 Julio 2016

Hemos empezado el día calentitos. Lo primero que hemos hecho en la ciudad ha sido discutir con la propietaria del hotel. Anoche llegamos muy tarde y nos encontramos la habitación sucia, el baño sin hacer, sin toallas, sin papel higiénico, sin wifi...vamos que lo único bueno de la habitación era nada. Era una habitación oscura, y claro pensaréis, normal era de noche. Sí era de noche y al abrir la ventana nos encontramos con la pared de otro edificio a un metro. Un desastre de habitación.

Después de discutir con la dueña (hemos descubierto que manejamos mejor el inglés cabreados que de turisteo) se ha comprometido a cambiarnos de habitación. Nos ha ofrecido una de calidad superior y sin coste. Ya veremos, no me fio.

Teniendo en cuenta que se nos retraso el avión y que no íbamos a tener mucho tiempo para buscarnos la vida en buscar la forma de ir a los túneles du Cu Chi, ayer reservamos por mail la excursión con el hotel. Y después nos hemos dado cuenta que ha sido un grave error, ya que hemos podido ver la misma excursión con la misma compañía a la MITAD de precio si la reservas directamente con ellos. Nosotros hemos pagádo 24 dólares.
Antes de ir en busca del bus para visitar los famosos túneles, subimos al comedor a desayunar. El servicio del desayuno no ha podido ser más lento, y todo para traernos dos mendrugo de pan con mantequilla, dos cafés y un té. Madre mía !!! que inicio más duro de día.

Sobre las 8 am a venido a buscarnos a la puerta del hotel el guía de nuestra excursión a los famosos túneles de Cu Chi. El hotel está en un callejón estrecho donde el autobús no puede entrar. Es lo bueno de este hotel, la ubicación, céntrico.

Si algo puede simbolizar la tenacidad de los vietnamitas, son estos túneles. Esta red de túneles fue famosa en la década de los 60, ya que permitió a vietcong controlar una vasta área rural. solamente en el distrito de Cu Chi hay más de 250 km de túneles. Esta red de túneles en algunos lugares tenía varios pisos de profundidad, numerosas trampillas, estancias construidas, zonas de almacenamiento, fábricas de armas, hospitales de campo, centros de mando y cocinas. Vamos una ciudad entera bajo tierra. Lo que permitió que los vietnamitas ganar la guerra contra los todo poderosos estadounidenses.

La visita es de lo más interesante, pese a que mucha gente no opina lo mismo, ya que se trata de una parte muy importante de la historia de Vietnam. Los puntos de visita más interesante son Ben Dinh, la red de túneles más visitada. En este lugar los túneles tienen una altura de 1,2 m y una anchura de 80 cm.

El otro lugar más visitado es Ben Duoc. Aquí, dentro de las salas subterráneas hay búnkeres, un hospital y un centro de mando.

En nuestra opinión, y tras pasar aquí parte de la mañana, es que se trata de una visita durilla, pero que debería ser imprescindible en toda visita a Ho Chi Minh.

Una vez en Ho Chi Minh, lo primero que hacemos es ir a comer algo. Así que nos ponemos de rumbo al centro de la ciudad y paramos en un pequeño restaurante de camino. Aquí acompañando nuestra cerveza fría nos comemos un plato de arroz frito y unos rollitos fritos.

Lo primero que hacemos es entrar en el mercado de Ben Thanh. Se trata del mercado más céntrico de Ho Chi Minh. Es un edificio enorme en el que puedes comprar de todo, sobre todo camisetas, especias, telas y souvenirs. Es agobiante pasar entre las tiendas, te intentan vender lo que sea, te agarran de la mano, lo que sea por vender. Todo se traduce en un buen regateo, y comprobado por bien que regatees y por barato que creas que has sacado el producto lo encontrarás más barato unos puestos más abajo o arriba. En el momento en que se te pasa el agobio, termina siendo divertido.

El siguiente edificio a visitar el edificio del comité del pueblo. Se trata de uno de los edificios más representativo de la ciudad. Nos hemos tenido que conformar con verlo por fuera, ya que no está abierto al público.

Desde aquí, dando un paseo, vamos a la opera o también llamado teatro municipal. Es un bonito edificio de la época francesa y alberga el ballet y la orquesta sinfónica de Ho Chi Minh.

Cuando hemos ido a ver la opera por dentro, nos han informado que había un espectáculo en breve. Así que después de ver un vídeo del espectáculo hemos comprado un par de entradas para verlo. Hemos pagado 40 euros por cada uno 1050000 dongs, con un refrigerio incluido. Ha sido un poco caro, pero ha merecido la pena. Se trataba de un espectáculo tipo al circo del sol,  con un poco de teatro, acrobacias y gimnasia, con artistas todos vietnamitas. Todo esto con música en directo. El espectáculo se llamaba AO show, y dura unos 60 minutos, que se hacen cortos. Precioso, nos ha encantado.

Antes de ir a cenar, damos una vuelta por el centro financiero de Ho Chi Minh. Parece que estamos en otra parte del mundo. Este distrito es mucho más moderno que lo que hasta ahora hemos visto en el país. Rascacielos, grandes avenidas, luces, tiendas de diseño, gente...como cualquier gran ciudad. Sin duda estamos en el distrito Dong Khoi.

Paseando en busca de la catedral, damos con un restaurante lleno de gente, con un gran jardín. La carta y el ambiente parecen agradable, así que decidimos cenar aquí. El sitio estaba bien, y la cerveza fría, pero para quitar el hambre no es un sitio recomendable. Nuestra cena ha costado de 3 croquetas de patata, y cuatro costillas a la brasa, cocinadas en la propia mesa. Rico, pero escaso.

Poco a poco nos hemos acercado hasta la catedral de Notre Dame. Sí, no nos hemos equivocado de ciudad, en Ho Chi Minh está la catedral de Notre Dame. De estilo neorromántico y de ladrillos, está iglesia dedicada a la virgen María, está en el centro del barrio financiero. Lo que más nos ha llamado la atención es la cantidad de jóvenes que hay en los jardines colindantes, sentados en plásticos y tomando cerveza. Es todo un negocio, hay cantidad de gente con neveras vendiendo cerveza casera y ofreciendo pedazos de cartón para que te sientes en el suelo. El botellón vietnamita. Y claro, donde hay mucho joven, hay muchas motos en la acera.

Justo enfrente se levanta la oficina central de correos, iluminado es un edificio precioso, se trata de un clásico de la época francesa, diseñado por Eiffel. Al igual que la catedral, está cerrado, así que nos conformamos con verlo por afuera y sacar alguna mala foto nocturna.

Con un largo paseo hasta el hotel, damos por cerrado un día más en Vietnam. Veremos que nos depara mañana el Mekong.

Delta Mekong ( My Tho- Ben Tre- Can Tho). 3 Julio 2016

Ayer cuando llegamos a la noche al hotel, nos habían cambiado la habitación. Se supone que esta nueva era de categoría superior a la de ayer. Hemos supuesto que lo de superior era porque se trata de la habitación con mayor altitud de todo el hotel. La habitación es cierto que está mejor. Más limpia, mayor y mejor baño, cama king size, y mucho más iluminada y con vistas. Pero para llegar a ella tienes casi que ser un experto escalador. Se trata de la terraza del hotel donde han sacado una habitación más. Y para acceder a ella, tienes que subir por unas escaleras supletorias con una huella enana, y empinadas que te cagas. Las tienes que subir de medio lado y agarrado a la barandilla para no descalabrarte, y subir las mochilas ha sido complicado. Pero cierto es que la habitación estaba mejor y que los vecinos no molestan.

La habitación hemos mejorado, cierto. Pero el desayuno sigue siendo un café y un mendrugo de pan. Y el servicio no destaca precisamente por su rapidez y su fluido inglés. En fin, al menos hemos dormido bien.

A las 8 am hemos quedado en la oficina de la agencia de viajes para ir al delta del Mekong. Ayer reservamos el viaje en la misma agencia con la que fuimos a los túneles de Cu Chi. La misma excursión en el hotel, con la misma compañía costaba el doble. Por dos días, una noche hemos pagado 560.000 dongs, unos 22 euros cada uno. Así que el hotel se columpia un rato.

Al cabo de un viaje de tres horas , llegamos a My Tho, que ejerce como puerta de entrada al delta del Mekong. Se trata de una importante ciudad mercantil con muy poco interés turístico. Bajamos del autobús para coger un barco que nos va a llevar navegando por uno de los ríos más grandes del mundo, el Mekong "cuenco de arroz", y su delta uno de los mayores del mundo. La primera visita es a la isla de la Tortuga, popular por sus talleres de dulce de coco y su vino de plátano. Pese a ello, nos enseñan como elaboran diferentes productos con miel, entre los que probamos un buenísimo té, mientras un grupo de campesinos acompañados a la guitarra por nuestro guía nos interpretan varias canciones tradicionales vietnamitas, con más voluntad que voz, por cierto.

Todavía con los pelos de punta y los oídos taladrados por la actuación, cogemos un pequeño bote que nos llevará navegando por el canal Ben Tre hasta el islote de Thoi Son. Navegar por estos canales te hace sentir como si estuvieses dentro de un film de la guerra de Vietnam. Este islote es conocido como el almacén de frutas de Vietnam. En este lugar visitamos una fábrica artesanal de caramelos de coco. Muy ricos por cierto, aunque algo dulces.

Después de comer, sopa verdura y arroz con cerdo, en un pueblecito perdido al que hemos ido dando un paseo, volvemos a coger un pequeño barco que nos llevará hasta un autobús para ir a visitar la Pagoda de  Vinh Trang. Situada en la ciudad de My Tho, esta vez en tierra firme, tenemos la Pagoda budista de Vinh Trang. Construida en 1849 y con una superficie de más de 14000 metros cuadrados, es la pagoda más grande de la provincia de Tien Giang. Lo más llamativo de la pagoda Vinh Trang es su arquitectura, mezcla de arquitecturas europeas y asiáticas. La pagoda está compuesta por un total de 178 columnas. En la parte trasera de la Pagoda  hay diversas estatuas de buda, 2 de ellas de un tamaño colosal.

Durante nuestra visita, el calor no ha bajado, pero la lluvia ha hecho acto de presencia. Ya nos habían advertido que aquí, siempre llueve.

Continuando por carretera vamos a Can Tho, donde hoy haremos noche. Can Tho se conoce en Vietnam como la despensa de arroz del país, ya que es una ciudad cuyo motor económico es principalmente la agricultura, siendo el cultivo de arroz la cosecha más importante. Situada  en las orillas del río Hau es una bulliciosa y animada urbe.

Tras hacer el check in, damos un pequeño paseo por las callejuelas de la ciudad, y de paso buscamos un lugar donde poder cenar algo. En nuestro recorrido damos con un pequeño restaurante donde no hay mucha gente, pero donde sirven pasta. Hoy estamos de antojo de pasta. Dos platos de spaghettis, uno con tomate y el otro arrabiata, y joder si picaba...como que hasta la camarera se ha dado cuenta y nos ha tenido que traer rápidamente un vaso de agua. Ha sido extraño comer spaghettis hechos de pasta de arroz. Pero no estaban malos del todo.

Después de cenar nos damos un pequeño paseo por la orilla del río, donde hay un bonito "paseo marítimo" con cuidados jardines y con las farolas decoradas como si fuese navidad.

Con este pequeño paseo damos por finalizado nuestro primer día en el Delta del Mekong.